La hoja de olivo contiene polifenoles —sobre todo oleuropeína e hidroxitirosol— con actividad antioxidante y antiinflamatoria. Sus beneficios más prometedores están relacionados con la salud cardiovascular y el control del azúcar.
Presión arterial: algunos ensayos con extracto de hoja de olivo han observado reducciones modestas de la presión arterial, especialmente en personas con presión alta o prehipertensión.
Antioxidante y antiinflamatorio: la oleuropeína ayuda a neutralizar radicales libres y puede reducir marcadores inflamatorios como IL-6 y TNF-alfa en estudios experimentales.
Salud cardiovascular: puede contribuir a mejorar factores de riesgo como lípidos, oxidación de LDL y rigidez arterial; no obstante, los resultados varían según dosis, duración y población.
Metabolismo de la glucosa: hay señales de mejor sensibilidad a la insulina y posible apoyo en el control glucémico, pero un metaanálisis reciente de ensayos clínicos no encontró un efecto clínicamente significativo consistente sobre glucosa o lípidos.
Actividad antimicrobiana: extractos de hoja de olivo han mostrado efecto inhibidor sobre bacterias, hongos y virus en estudios de laboratorio, pero eso no prueba que cure infecciones en personas.